Reflexiones de una psicóloga, acerca de los estragos del locus de control plenamente externo
La gente que carece de herramientas para solucionar sus propios problemas, traslada el foco de estos hacia factores externos y se exhime de responsabilidad ante sus actos, pues no tiene el control sobre ellos.
Este patrón de personalidad tiende a exigir cuentas a la fuente de su malestar (el sistema, los demás), generando conductas punitivas hacia los grupos que no se sientan responsables de su desgracia y no participen en su búsqueda del bienestar, sintiendose excusados por una condición que les da derecho a ejercer violencia sobre quién les oprime.
Es tal la exigencia que incluso, aceptando que no están bien consigo mismos (ejemplo de persona con diagnóstico de depresión), condicionarán al otro en las relaciones sociales, con discursos como pueden ser la necesidad de estar bien antes de entablar relación, tener buena autoestima, puesto que sino, cómo vas a proporcionar cosas buenas a la gente de tu alrededor...
Tú entiendes, tú cambias, tú valoras, tú pasas por alto todo porque su malestar no depende de él, por lo tanto no tiene manera de solucionarlo.

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